Casa Madre


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Casa Madre

Taller David Dana Arquitectura

Una escultura habitable entre concreto, naturaleza y paisaje


Casa Madre se despliega como una residencia unifamiliar que trasciende el concepto de vivienda para convertirse en una pieza escultórica de concreto que esculpe al terreno, se ubica al poniente de la Ciudad de México, en la colonia Bosques de las Lomas.

Concebida como una masa de concreto que dialoga con la topografía inclinada del terreno, se organiza en cinco volúmenes escalonados que no solo resuelven la compleja pendiente de más de 17 metros, sino que también generan aperturas estratégicas hacia el paisaje, esta disposición le permite a cada uno de sus niveles generar aperturas y dirigir sus vistas hacia el paisaje y copas de los árboles.

De esta manera, la vivienda emerge entre los árboles, pero se repliega con sutileza desde la perspectiva de la calle.

Desde los primeros acercamientos, el proyecto estuvo condicionado por la ubicación elevada del predio, la vegetación abundante de las colindancias y la posibilidad de acceso desde dos vialidades, estas características se transformaron en oportunidades: terrazas y voladizos emergen de la volumetría como prolongaciones del espacio interior, dando lugar a fachadas dinámicas que integran al usuario con el entorno y, al mismo tiempo, permiten que la vivienda se perciba con discreción desde la calle.

La organización arquitectónica responde a los grados de privacidad que requieren los habitantes.

El acceso cotidiano se da desde el nivel superior, donde se ubican las áreas sociales, concebidas como el corazón de la casa, desde ahí, el recorrido fluye hacia los niveles inferiores, que albergan espacios de uso más íntimo y esporádico, hasta culminar en la base del terreno, donde se encuentran áreas complementarias y un espacio independiente para visitas.

El diseño del nivel de acceso busca fomentar la interacción con la naturaleza a través de grandes vanos, terrazas y una azotea naturada, recursos que diluyen los límites entre interior y exterior, en este escenario, el concreto se erige como protagonista, trabajado tanto en su dimensión estructural como ornamental, ofrece un lienzo neutro que exalta la calidez de la madera, la vegetación y los acentos cromáticos en los interiores.

En el interior, el proyecto sigue los principios de la psicología Gestalt del diseño, donde el concreto funge como fondo y la madera como figura. El uso de piedras naturales, mobiliario seleccionado y curaduría de arte refuerzan una atmósfera acogedora que envuelve al habitante en cada recorrido, los espacios se enriquecen mediante remates visuales y encuadres que acentúan la profundidad, destacan un lambrín de mármol amber brown y obras de Francisco Toledo, entre otros artistas, que convierten la circulación en una experiencia estética.

El diseño de paisaje juega un papel esencial, pues extiende la narrativa arquitectónica hacia el exterior. Los recorridos vegetales acompañan al usuario, invitándolo a detenerse y contemplar la relación entre arquitectura y entorno. Así, cada desplazamiento dentro de la vivienda se convierte en un acto de contemplación.

En síntesis, Casa Madre es una residencia unifamiliar de cinco niveles cuya volumetría escalonada responde de manera sensible a la topografía del sitio, su esencia se articula a partir de la dualidad entre la sobriedad del concreto y la calidez de la madera, generando un balance que se traduce en atmósferas domésticas íntimas, cálidas y al mismo tiempo monumentales. Los tonos grises imprimen compostura y elegancia, mientras que los espacios interiores, controlados con precisión, establecen un diálogo discreto y equilibrado con el paisaje circundante.

Más que un objeto arquitectónico, Casa Madre se erige como una escultura habitable, donde la materialidad, la luz y la naturaleza encuentran un punto de encuentro, ofreciendo al usuario una experiencia espacial que oscila entre la introspección y la apertura hacia el entorno.

 Ficha Técnica