Real Campanario es un conjunto residencial ubicado en Lomas del Campanario IV-B, dentro de Hacienda El Campanario, en Querétaro.
El proyecto se desarrolla en un predio rodeado por propiedad privada y delimitado al sur por la vialidad interna del condominio.
Sobre este terreno se plantea una torre que reúne 20 viviendas en régimen condominal, concebidas bajo un espíritu de sobriedad, claridad constructiva y flexibilidad habitacional.
Desde las primeras decisiones de diseño se atendieron cuidadosamente las condiciones y restricciones del condominio, que dieron forma al volumen final del edificio.
A partir de ellas se configuró una estructura que desciende a cuatro niveles de sótano, destinados a estacionamientos y amenidades, y asciende desde el nivel de acceso hacia diez niveles superiores que albergan distintos tipos de vivienda.
La planta baja recibe los Pent Garden, concebidos como unidades con contacto directo hacia el exterior; los niveles intermedios reúnen los departamentos Planta Tipo, y el último nivel se destina a los Pent House, cuya altura interior otorga amplitud y la posibilidad de configuraciones especiales como mezzanine o terrazas más generosas.
El diseño en planta se organiza a partir de dos departamentos por nivel “A” y “B” acompañados por dos núcleos de circulación vertical, que alojan los elevadores y las escaleras que conectan todos los niveles, desde las amenidades hasta la azotea. Esta estructura de circulaciones garantiza un funcionamiento claro, eficiente y seguro para todos los habitantes.
Uno de los principios rectores del proyecto es la libertad interior: los departamentos se entregan en planta libre, permitiendo que cada propietario configure su espacio según sus necesidades. Las instalaciones llegan únicamente a pie de departamento, ocultas en ductos verticales que recorren la torre de forma ordenada y discreta. De esta manera, cada vivienda puede entenderse como un lienzo adaptable, capaz de transformarse con el tiempo.
En cuanto a la atmósfera arquitectónica, la torre se construye a partir de una paleta honesta y coherente. Los muros se resuelven con block pigmentado de tono arena, dejando a la vista su textura y ritmo horizontal. Los pasillos y áreas comunes se visten con Mármol Travertino, aportando una identidad cálida, sobria y atemporal.
En los niveles de estacionamiento predomina el concreto pulido, mientras que las cancelerías se elaboran en aluminio de cámara europea, con acabados electrostáticos que ofrecen durabilidad y una estética limpia.
Las circulaciones verticales, particularmente la escalera que recorre todos los niveles, se iluminan y ventilan a través de una celosía de aluminio que se abre hacia un ducto vertical. Este gesto no sólo resuelve necesidades funcionales, sino que aporta una sensación de ligereza y permanencia al interior del edificio. Detalles como el barandal metálico y los acabados de piso en mármol fortalecen la continuidad material y la experiencia de recorrido.
En conjunto, Real Campanario es una torre que celebra la claridad espacial, la flexibilidad y la honestidad material. Cada decisión, desde la organización programática hasta la selección de acabados, busca construir un edificio sobrio, contemporáneo y capaz de adaptarse a quienes lo habitan, manteniendo siempre una sensibilidad arquitectónica acorde con su contexto y con las aspiraciones de un entorno residencial de alta calidad.